miércoles, 5 de marzo de 2014

DIÁLOGO. ¿CÓMO HACERLO?


Por: Nalúa Rosa Silva Monterrey
nalua.silva@gmail.com
Luego del regreso de Chávez después de los sucesos del año 2002, Chávez, asustado y consciente de que las cosas no andaban bien, tendió la mano a los opositores y convocó a una serie de reuniones para dialogar y rectificar “lo que haya que rectificar” en el Palacio de Miraflores. Esas reuniones fueron coordinadas por José Vicente Rangel, quien en ese momento se convirtió en el puente con la oposición, pero todos sabemos que fuera de parecer que se abría un compás de escucha, esas reuniones no llevaron a nada. Al cabo de unos días Chávez era el mismo de siempre y el país siguió empeorando.
Hoy en día sucede lo mismo. Maduro, asustado por las revueltas sociales ocasionadas por su propia historia y por la pesada herencia de catorce años de mal gobierno, propone ahora el diálogo. Lógico, no puede ser de otra manera, si estas arrinconado, lo adecuado para una salida pacífica es sentarse, conversar sobre lo que está pasando y corregir lo que haya que corregir si fuera posible.
Pero uno se pregunta, ¿de verdad se quiere el diálogo o es una estrategia para distraer a la gente, amainar las protestas y controlar nuevamente a la oposición?
Vamos a suponer que quieran un diálogo serio y tengan un propósito de rectificación, si esto de verdad fuera así, y no una trampa caza-bobos, y si no se quiere repetir la triste historia del 2002, la oposición debe poner condiciones como ya lo han señalado varios representantes de la MUD. Debe haber signos serios de una intención de rectificación para poder sentarse en la mesa, si no, se volvería a lo que sucedió en el 2002.
Desde mi punto de vista el diálogo hay que prepararlo.  Hay que crear las condiciones, para ello es necesario:
a.       La Liberación y sobreseimiento de las causas de TODOS los presos políticos, incluyendo a los estudiantes que han protestado, a Simonovis y los 16 policías presos desde el 2002, a los disidentes que se encuentran en las cárceles y por supuesto a Leopoldo López.
b.      Cese de la criminalización de las protestas y de la persecución de los disidentes como los representantes de Voluntad Popular.
c.       Moderar el lenguaje y propiciar un nuevo léxico gubernamental en el cual los opositores no seamos apátridas, escuálidos, vendidos al imperio, fascistas u otros calificativos denigrantes, en el cual se impulse el respeto entre los venezolanos y se nos reconozca simplemente como ciudadanos venezolanos opositores más no necesariamente enemigos.
d.      Recoger a la Guardia Nacional e impedir que sigan cometiendo abusos contra los manifestantes y ciudadanos indefensos.
e.      Disolución y desarme de los denominados “Colectivos” e impedir sus operaciones de amedrentamiento de la población.
f.        No proferir más amenazas de ningún tipo a los medios de comunicación restituyendo la posibilidad de transmisión de eventos en vivo sin censura ni autocensura previa.

g.       Investigación y castigo a los que han cometido abusos contra los derechos humanos en las recientes protestas.
Una vez avanzados en estos elementos se puede hacer una agenda para tratar los problemas más urgentes que enfrenta nuestro país:
1)      Inseguridad
2)      Control de cambios
3)      Desabastecimiento de alimentos, medicinas, productos de limpieza tanto del hogar como de higiene personal
4)      Respeto a la representación opositora dentro de la Asamblea Nacional y en todos los niveles de la representación de cargos públicos.
5)      Medios de comunicación y libertad de expresión.
De allí, se pueden hacer varias agendas y mesas para tocar otros aspectos:
1)      Respeto del derecho de los ciudadanos a no estar sometidos a cadenas gubernamentales.
2)      Restitución de la señal de RCTV
3)      Renovación de los poderes públicos cuyos periodos estén vencidos
4)      Retorno de los exilados
5)      Renovación de las autoridades de sindicatos, universidades y demás instituciones cuyos procesos electorales han sido impedidos por el CNE.
6)      Aplicación de baremos para la selección de jueces y demás miembros del poder judicial en sus cargos fijos  y respeto a su autonomía.
7)      Generación de fuentes de empleo
8)      Cese de la regaladera de petróleo y de dinero a otros países.
9)      Evaluación del endeudamiento externo y cese de los compromisos que comprometen el futuro de nuestro país y de nuestros hijos.
10)   Evaluación seria del papel de las fuerzas armadas en sus diferentes componentes y su re-organización.
11)   Cese de la compra de armamentos
12)   Disminución de la burocracia y del gasto público
13)   Revisión del andamiaje jurídico que apoya acciones inconstitucionales como invasiones, expropiaciones, etcétera.
14)   Referendum para reformar el artículo de la Constitución que permite la reelección indefinida.
15)   Reconocimiento y re-incorporación de Venezuela a la Comisión de Derechos Humanos así como el cumplimiento de las sentencias por ella emanada en los últimos años.
16)   Cese  al hostigamiento que se tiene contra Organizaciones No Gubernamentales.
  Creo entonces que el diálogo verdadero debe ser por etapas y no una iniciativa en el que cada quien se proponga y se represente, o sea invitado por el gobierno y de esa manera subsumido. El diálogo debe ser respetuoso, pero para sentarse hay que crear un ambiente que así lo propicie y contar con la asesoría de expertos que permitan que el mismo lleve a conclusiones  y acciones que beneficien a toda la población.

Obviamente, si las cosas no se dan así, el diálogo corre el riesgo de convertirse en un monólogo.

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